24 Oct 2011 - 16:04:31
MaldicionesMaldiciones
Hay gente que odia la lluvia visceralmente,
Como solo se odia a un enemigo
Al que le deseas la muerte,
Sin reparar en el sufrimiento que conlleva,
Sin reparar en su vientre preñado
De nubes y relámpagos indómitos
Que inauguran el comienzo del mundo.
Las casas de piedra, erguidas hacia el cielo,
Mudaban, como serpientes, su estática estructura arenosa
Bañadas por el esmalte cristalino y transparente de la lluvia
Que parecía emanar del interior
De las casas deshabitadas.
Hay gente que odia la lluvia
Sin haber sentido la caricia susurrada
Y verde la hierba estirándose
Hacia el universo.
Hace siglos,
La lluvia tañía música experimental en las ventanas,
De dedos frágiles
Que se rompían en millones de partículas
Invisibles, precipitadas y ciegas hacia el centro de la tierra.
Yo, a veces, también odio la lluvia
Sobre la arena naúfraga de una playa amanecida,
Devuelta por el mar.
Hay gente que odia la lluvia visceralmente,
Como solo se odia a un enemigo
Al que le deseas la muerte,
Sin reparar en el sufrimiento que conlleva,
Sin reparar en su vientre preñado
De nubes y relámpagos indómitos
Que inauguran el comienzo del mundo.
Las casas de piedra, erguidas hacia el cielo,
Mudaban, como serpientes, su estática estructura arenosa
Bañadas por el esmalte cristalino y transparente de la lluvia
Que parecía emanar del interior
De las casas deshabitadas.
Hay gente que odia la lluvia
Sin haber sentido la caricia susurrada
Y verde la hierba estirándose
Hacia el universo.
Hace siglos,
La lluvia tañía música experimental en las ventanas,
De dedos frágiles
Que se rompían en millones de partículas
Invisibles, precipitadas y ciegas hacia el centro de la tierra.
Yo, a veces, también odio la lluvia
Sobre la arena naúfraga de una playa amanecida,
Devuelta por el mar.
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