Gentes de ciudad
Hay ciudades llenas de gente,
de automóviles dando vueltas
en busca de aparcamiento,
de jubilados ataviados con chándal
dando vueltas como los automóviles,
sin tener con quien hablar,
alrededor del centro de salud,
bien es sabido que la muerte no avisa.
Hay árboles en las cuidades,
cada vez menos,
ahora está de moda construir zonas verdes
después de cubrir todo de alquitrán,
de luchas de paraguas de usar y tirar
los días de lluvia, cada vez menos,
según los expertos hombres del tiempo.
Hay ciudades fantasmas,
que non tuvieron ni tendrán
vida mas allá de las señales
da estrada que marcan núcleo urbano,
por falta de una fiesta gastronómica
con orquestra e paso doble.
Ciudades olvidadas,
con gente que nunca llegará a nada
si no tiene una doble vida,
un alias que otorgue
cierto grado de ficción,
preguntar por Campanero,
Caqueiro, Ferrucacho,
Marcos Pastelero, Toti,
Niní, Goyi, Trinchas…
Hay niños jugando y peleando
en los modernos parques infantiles,
eses en los que es imposible
romper la cabeza con un hierro oxidado
y contraer el tétano, coma yo,
y salir con buen pie.
Hay jóvenes que beben, sin sed,
en los modernos parques infantiles,
después de la media noche,
y sí, mas de uno rompió la cabeza,
suerte de tener el ambulatorio cerca.
Hay hombres que beben,
también sin sed,
en las modernas cafeterías,
ya non quedan tabernas
de serrín y taza de vino,
con retretes bisex,
donde uno puede orinar sentado,
al tiempo que cuenta los azulejos
y hablar por el móvil con la chavala;
“sí, yo también te quiero,
espera un momento”.
Sindicación
Incluso, en el seno familiar la discusión se convierte, a veces, en la peor de las situaciones. Las palabras pierden su fin primero, el entendimiento, el placer de compartir sílabas y acentos.